Written by Andrés Fernando Castellanos Ojeda

SER SAL Y LUZ PARA EL MUNDO

El Papa nos recuerda por medio de una historia que tenemos que marcar una diferencia

“La sal sirve para condimentar los alimentos y la luz no se ilumina a sí misma. Así el simple testimonio cotidiano del cristiano sirve para los otros, no para vanagloriarse de los propios méritos.”

Dicho esta mañana en la homilía de la Misa en la Casa Santa Marta.

Ser sal y luz para los otros, sin atribuirse méritos. Es éste el “simple testimonio habitual”, la “santidad de todos los días”, a la que está llamado el cristiano. Lo subraya el Papa esta mañana, en la homilía.

Sal y luz sirven para que los demás mejoren y se conviertan “Parece poca cosa” pero el Señor “con pocas cosas nuestras hace milagros, hace maravillas”, nota el Santo Padre. Por lo tanto, es mejor tener actitud de “humildad” que consiste en buscar solamente ser sal y luz.

Dice ¿En el supermercado la sal se vende por toneladas? No… siempre se venden en pequeñas bolsitas y es suficiente, después la sal no se vanagloria de sí misma, porque no se sirve a sí misma. Siempre está allí para ayudar a los demás: ayudar a conservar las cosas, a condimentar las cosas. Así debe ser nuestras vidas.

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