Written by Andrés Fernando Castellanos Ojeda

SANTA BEATRIZ DA SILVA

(1424 – Toledo, España 1492), fue una religiosa católica portuguesa, fundadora de la Orden de la Inmaculada Concepción. Desde su más tierna edad, Beatriz demostró cualidades excepcionales: Docilidad, rectitud de conciencia, inclinación a las virtudes, y atracción por las cosas elevadas y espirituales. En cierta ocasión fue escogida para posar como modelo para un cuadro de la virgen maría, Beatriz se mantuvo todo el tiempo con los ojos bajos, por humildad.

Hasta la edad de sus 23 años vivió calmadamente en el seno de su familia, pero fue en 1447 cuando su vida sufrió un gran cambio. La Princesa Doña Isabel –prima hermana de 19 años de edad, iba a contraer matrimonio con Don Juan II de Castilla y la escogió como damas de honor en la Corte española.

Ya habían pasado tres años y sus virtudes produjeron admiración y comenzaron a volverse causa de celos por la propia reina Isabel. Poseída de un odio y de celos la reina comenzó a maltratar y a humillar a Beatriz. Cierta noche, habiendo llegada muy cansada, Beatriz derramó lágrimas a los pies de una imagen de Nuestra Señora implorándole fuerzas para aquella situación y cumplir el llamado que sentía en el fondo de su alma.

Oyó unos fuertes golpes en la puerta, Era la reina Doña Isabel  ¡Sígame! Le ordenó. Y la llevó hasta lo más oscuro del reino y la metió dentro de una caja para asesinarla mientras estaba adentro la santa oraba a la Virgen María y duro 3 días sin aire dentro de ella y cuando fueron a sacar el cadáver de la santa salió mejor que nunca como un diamante recién encontrado.

Beatriz perdonó a su prima que se había arrepentido, pero resolvió alejarse de las intrigas de la Corte y se refugio en el monasterio de Santo Domingo. Años después la hija de la reina Beatriz (Beatriz la católica) Venía a pedir oración, dada la difícil situación política del reino. A cambio del favor, le ofreció un palacio de su propiedad junto a la iglesia de la Santa Fe en el propio Toledo para que iniciara allí su tan anhelada obra. En 1490, cuando todas las religiosas hacían el retiro para la solemne profesión de los votos la Santísima Virgen se le apareció a santa Beatriz y le dijo:

– Hijita, no es mi voluntad ni la de mi Hijo que goces aquí en la tierra lo que tanto has deseado. De hoy en diez días estarás conmigo ya en el Paraíso. La santa para poder suministrarle el Sacramento de la extrema unción de los enfermos, se tuvo que descubrir el rostro, lo cual dejó a todos asombrados por su extrema belleza y una pequeña estrella que refulgía sobre su frente iluminándole la sonrisa. La estrella permaneció hasta que santa Beatriz exhaló su último suspiro el día 16 de agosto de 1491.

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