Written by Lina María Castro Guzman

Familias cristianas: seamos una única familia.

El Papa Francisco, presidió la celebración eucarística en el Parque Phoenix, uno de los parques urbanos más grandes europeos. Son más de 700 hectáreas situadas en 3 kilómetros al noroeste del centro de Dublín.  En el Sagrario se aprecia la cruz papal, que conmemora la histórica misa del Papa Juan Pablo II el 29 de septiembre del 1979. Mons Diarmuid Martin, arzobispo de Dublín, hizo alusión a esta cruz en sus palabras de bienvenida al Pontífice. Le dijo que esta cruz es un símbolo para Irlanda, para la Iglesia irlandesa.

El Sumo Pontífice precisó que el camino del ser testimonios fieles a Cristo, no es fácil, habrá siempre quien se opondrá a la Buena Noticia, que “murmurará” contra sus “palabras duras”. Pero no debemos dejarnos influenciar o desanimar jamás ante la mirada fría de la indiferencia o los vientos borrascosos de la hostilidad. Incluso, dijo el Santo Padre, reconozcamos humildemente que, si somos honestos con nosotros mismos, también nosotros podemos encontrar duras las enseñanzas de Jesús. Qué difícil es perdonar siempre a quienes nos hieren.

“Al concluir la Celebración eucarística y el Encuentro Mundial de las Familias, regalo de Dios para nosotros y para toda la Iglesia, deseo dar las gracias cordialmente a todos los que han colaborado en su realización de diversas maneras.  Agradezco especialmente el apoyo y la ayuda ofrecida por el Gobierno, las autoridades civiles y tantos voluntarios, de Irlanda y de otros países, que han entregado su tiempo y trabajo con generosidad.  Deseo dar las gracias de forma muy sentida a todas las personas que han rezado por este encuentro: ancianos, niños, religiosos y religiosas, enfermos, encarcelados… Estoy seguro de que el éxito de esta jornada se debe a sus oraciones sencillas y perseverantes. ¡Gracias a todos! ¡Que el Señor os lo pague!”

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