Written by Lina María Castro Guzman

El Papa Francisco regaló un crucifijo a los fieles en la Plaza de San Pedro.

Después del rezo mariano el Papa saludó, como de costumbre, a los romanos y peregrinos provenientes de diversos países: familias, grupos parroquiales y asociaciones.

“Días después de la Fiesta de la Santa Cruz, pensé en regalarles a ustedes que están en la plaza, un crucifijo: El crucifijo es el signo del amor de Dios, que en Jesús dio la vida por nosotros. Los invito a acoger este don y a llevarlo a vuestros hogares, a los cuartos de sus hijos, o de los abuelos… En cualquier parte, pero que se vea en la casa. No es un objeto de decoración, es un signo religioso para contemplarlo y orar. Mirando a Jesús crucificado, miramos nuestra salvación.

Los 40 mil crucifijos, como el Papa anunció desde la ventana del Palacio Apostólico, son de metal plateado iban acompañados por una tarjeta con palabras que él mismo pronunció en el Vía Crucis de la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil en 2013: “En la Cruz de Cristo está todo el amor de Dios, está su inmensa misericordia”.

Al finalizar saludó a los presentes y les pidió que no se olvidaran de rezar por él.

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