Written by Armando Ardila

Viaje del Papa a Japón: “Proteger toda vida”

En la segunda parte de su Viaje Internacional Apostólico 32°, que se desarrolló del 24 al 27 de noviembre, el Papa Francisco visito al país del Sol Naciente, Japón, para propagar un mensaje de paz.

En su visita de cuatros días, el Pontífice dio inicio a sus actividades reuniéndose con los supervivientes de la bomba atómica en Nagasaki e Hiroshima, a finales de la Segunda Guerra Mundial. Durante ambos encuentros, el Santo Padre exhortó la abolición de las armas nucleares.

“Uno de los anhelos más profundos del corazón humano es el deseo de paz y estabilidad. La posesión de armas nucleares y de otras armas de destrucción masiva no son la respuesta más acertada a este deseo; es más, parecen continuamente ponerlo a prueba”, expresó el Papa en su discurso sobre las armas nucleares, en el parque situado en el hipocentro del bombardeo atómico de Nagasaki.

Y luego, en el Encuentro por la Paz que presidio Francisco en el Memorial de la Paz de Hiroshima, el Pontífice reiteró que  “el uso de la energía atómica con fines de guerra es hoy más que nunca un crimen, no sólo contra el hombre y su dignidad sino contra toda posibilidad de futuro en nuestra casa común. El uso de la energía atómica con fines de guerra es inmoral. Seremos juzgados por esto”.

Por otra parte, el Papa también se reunió con victimas del triple gran desastre del 2011, que afectó a todo Japón y sus ciudadanos. Durante su encuentro, el Papa invitó a “movilizarnos para ayudar a tomar conciencia de que, si un miembro de nuestra familia sufre, todos sufrimos con él; porque no se alcanza la interconexión si no se cultiva la sabiduría de la pertenencia, única capaz de asumir los problemas y las soluciones de manera global. Nos pertenecemos los unos a los otros”.

Antes de regresar al vaticano, el Papa celebró una misa privada con los jesuitas en la Universidad Sophia. En su visita a Japón también se reunió en privado con el Emperador Naruhito, el Primer Ministro, los miembros de la Compañía de Jesús y el Colegio Máximo.

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